Hace unos días me quedé sorprendido con unas declaraciones del secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, en la que aprovechando el anuncio de Sony del acuerdo con el organismo futbolístico para transmitir algunos partidos del Mundial en 3D, comentó que se sentía orgulloso de que el Mundial pudiese servir como plataforma para potenciar la tecnología en el deporte.
Dicha declaración no hubiera trascendido de no ser por que Joseph Blatter, semanas atrás, defendió la no utilización de cualquier medio visual para ayudar a los árbitros a tomar decisiones durante el partido. Ya sé, ya sé… probablemente el Sr. Valcke se refería a la utilización de la tecnología para disfrutar la manera en la que se ve el fútbol más que su aplicación en los partidos. Sin embargo no deja de ser una contradicción… o una disparidad de opiniones en un organismo que se caracteriza por ser bastante reacio a cambiar sus puntos de mira en asuntos como este.
Sea lo que sea, los debates siguen abiertos. Unos apoyan el uso de tecnología para poder disfrutar de un partido más justo, sin decisiones basadas en una reacción rápida del arbitro, y si no que se lo digan a Irlanda (en este caso el uso del video les hubiera “echado un mano”).
Por otro lado están aquellos que prefieren dejar las cosas como están. Quieren disfrutar del juego tal y cómo ha sido siempre, con sus fallos, sus riesgos y jugadas polémicas que crean el debate cada lunes por la mañana. Y es que porqué no decirlo… el fútbol es así.

